BEAUTIFUL PEOPLE

Todo el mundo se despide de todo el mundo, gente que se despide de mí y yo no quiero. Odio las despedidas casi tanto como odio la Copa de América (America’s Cup del peo). Y yo odio mucho la copita esa en la que Rita invierte millones y destruye barrios históricos en vez de reformarlos. La copita esa donde «el mayor espectáculo del agua se vive en tierra». Claro, si es que es un deporte donde los pobres miran los yates de los ricos. Pero Rita es lista, apela al populismo con su gobierno de PanYCirco: unos fuegos artificiales, una pizca de Canal9, un poquito de Louis Vuitton Patrocinadores… y ahí lo tienes. Orgullo


El sábado estuve con otra beuatiful people que no iba en yate, sino en carrozas, bailando, vestidos de leopardo y con banderas multicolores. Y vale, en Valencia no tenemos a Alaska, pero sí a Nicky y a Aída… que le vamos a hacer. Alberto haciendo fotos y yo tirando confetis (me encantan). Lo dije, esta es una manifestación de gente feliz, de gente que se sabe diferente y lo celebra. Y lo celebrará hasta que esa diferencia no sea tal. Orgullo


Acabamos y fuimos al CorteInglés a comprarnos algo de beber antes del concierto de ChicoYChica y al compañero no se le antojó otra cosa que licor de coco del Yucatán. Pos vale, licor del Yucatán, ale a pagar… uy se me ha olvidado la cartera. Uy… tenemos bebida pero no tenemos dinero para COMER. Uy… pues a la Plaza de la Reina a beber como dos vagabundos a las diez de la noche. Alberto se declara amante de lo cutre y yo, pues le acompaño. Lo mejor, su cara cuando vio a una tia en el escenario en bañador y corbata, con un palo diciendo que era LaTarzana: «no los entiendo». Y lo que me pude reir. Y seguí riendo lo que duró el concierto, que, por cierto se me hizo muy corto (y sí, claro que me acordé de tí). Luego… luego ya no andaba recta. El Yucatán revolvió mi organismo hasta que perdí la noción de lo que significaba caminar derecha. Y tuvimos una pelea absurda sobre cómo volver a casa, uno para la derecha, otro para la izquierda… «eres una puta borracha y luego seguro que pones en el blog Alberto es un puto borracho». Orgullo.


Y como ya ha acabado la tortura de los exámenes escribo cosas normales de persona normal porque ya no estoy en crisis. Solo me queda terminar Documentación y para casita. Pero entre resumen y resumen toca sesión de despedidas. Anoche me fui de tapas com mi erasmusita, su hermano y Lena (tbn erasmusita) y comí calamares como si fuese la primera vez que los comía, solo porque ellas lo hacían por última vez. Y luego que raro, todo tan normal hasta que llegas al portal de tu casa y te toca despedirte de una persona que ha formado parte de tu cotidianeidad y a la que posiblemente no volverás a ver en tu vida. Es triste. Entre Yucatán y Yucatán no lo había pensado. Orgullo.


Y también he ido a la playa! Tengo vida y hago cosas ¿ves? Solo que me da miedo ir a la playa mañana porque si ya me ha costado despedirme de una sola persona ¿como voy a decir adiós a 20? Me da miedo que me de demasiada pena.


Lo dicho, odio las despedidas por eso tiemblo cada vez que pienso en agosto. Porque me lo voy a pasar demasiado bien entre medias como para querer perderos de vista. No quiero.


Y cuando las palabras no te salgan, solo tienes que hacer como Chica y decir: «¡Orrrguuulloo!»

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